¿Reglas? ¿Qué reglas?
El título ya promete que, después de echarle el guante, lo mejor que podrás hacer es someterte a un lifting facial. Advertido quedas. Pero si no eres de los que se asustan con facilidad, prepárate para subirte al cuadrilátero de Facebreaker.
En los últimos 20 años, el antaño noble deporte del boxeo ha cambiado mucho, no solo en cuanto a estilos y presentación, sino también en lo que a flujo de dinero se refiere. En el mundo de los videojuegos, todos los cambios han sido para mejor y, sin las limitaciones de la realidad, permite muchas más posibilidades que el boxeo 'de verdad'. Facebreaker de Electronic Arts puede ser de todo menos realista.
Te dolerá hasta el guante
Es cierto, Facebreaker no es el primer videojuego en llevar el boxeo al terreno de los dibujos animados, pero sí uno de los pioneros en hacer de este deporte una actividad irónicamente bella. El estilo de las animaciones es único y está muy pulido, los combates son espectaculares (de los guantes de los boxeadores se desprenden destellos pirotécnicos) y las instalaciones incluyen opciones tan inusuales como un camping para caravanas y máquinas recreativas.
También se ha prestado especial interés a la personalidad y el estilo de los boxeadores, que responden a tópicos bien conocidos. Así, podrás elegir entre otros, a Steve, el temible friki de las artes marciales que él mismo inventa, o a Romeo, el ‘donjuán' español que estará ansioso por hacerte el amor... ¡con los puños!
Pero lo más divertido será ver cómo evoluciona la cara de tu luchador a medida que recibe puñetazos: se desformará y se llenará de moratones, se le descolgará un ojo, se le pondrán las orejas como coliflores, se le hincharán los labios y, poco a poco, sus dientes empezarán a brillar por su ausencia. Otro aspecto divertido es ver al vencedor soltar bravuconadas cuando en realidad se encuentra en un estado tan lamentable como el de tu personaje derrotado.
Tiempo muerto
Afortunadamente, el gancho de Facebreaker no reside solo en las apariencias. Su complejo sistema de lucha ofrece una gran variedad de movimientos que funcionan de forma similar al "piedra, papel o tijera", ya que cada puñetazo posee su movimiento defensivo opuesto, es decir, que podrás bloquear, esquivar o contraatacar los movimientos de tu oponente.
Eso sí, la acción es tan rápida que te llevará un tiempo acostumbrarte. El realismo de los puñetazos (podrás escuchar el sonido de la carne tras el impacto), los distintos ángulos de enfoque y las secuencias a cámara lenta te permitirán sentir la emoción de los combates como si fueran de verdad. Cuando te habitúes a la mecánica de juego, el ring se convertirá en un toma y daca constante de ataques y contraataques, a la espera de que uno de los rivales cometa un fallo o utilice una estrategia inapropiada.
Y para animar aún más las cosas, está el medidor de roturas, que aparecerá después de una cadena de puñetazos consecutivos y te permitirá realizar golpes mucho más salvajes y espectaculares a medida que se vaya llenando. Si lo utilizas cuando esté completamente lleno, podrás realizar un Facebreaker, o lo que es lo mismo, el golpe que dejará a tu rival completamente KO y que pondrá fin al combate.
Vigila tu puño
Además, este título incluye numerosas opciones adicionales que amplían las posibilidades de diversión, como por ejemplo seguir luchando después de que haya sonado la campana y obligar al árbitro a detener el combate, o personalizar a tus boxeadores e incluso ponerles tu propia cara gracias a la cámara PlayStation®Eye.
Y, ya que estás, antes de enfrentarte a otro contrincante en el modo online, podrás ver los momentos álgidos de la pelea desde distintos ángulos y subirlos a PlayStation®Network. Y a los que no les vaya el juego online, seguro que les encantará la idea de poder romperle la cara a sus amigos en la misma habitación... ¿No es hermoso?
Facebreaker es pura diversión, pura furia, pura lucha. Puede que no se ajuste a las reglas del boxeo, pero eso solo significa que es posible llegar a donde las simulaciones realistas no pueden... como un hangar infestado de alienígenas, un barco pirata, o cualquier otro lugar extraño que te imagines. ¿Quieres saber hasta qué punto es posible retorcerte la cara?