
Aprovechando que la saga de Solid Snake está a punto de hacer mutis por el foro de forma definitiva, eu.playstation.com repasa los inicios de este viaje épico, justo hasta el día en que esta leyenda videolúdica decide pasar el testigo.
A todos nos pilló por sorpresa. La forma en que Metal Gear de Konami fue conquistando poco a poco y con gran sutileza el corazón de los jugadores ha pasado a ser prácticamente todo un fenómeno, que ha revolucionado por completo el género de acción y sigilo gracias a uno de los personajes más omnipresentes del sistema, Solid Snake.
Antes de que su barba y el pañuelo se convirtieran en rasgos característicos del héroe creado por Hideo Kojima, Solid Snake era un novato en la unidad FOXHOUND de fuerzas de élite. Tras dejar su impronta en Metal Gear, el título original de acción en dos dimensiones que se publicó para ordenadores MSX2 en 1987, Snake volvió a la carga tres años después con una versión más completa: Metal Gear 2: Solid Snake. Dirigido principalmente a sistemas MSX2, Metal Gear 2 ofrecía ya una mecánica de sigilo mejorada, así como un sistema de reconocimiento del ruido que despertaba al instante la atención de los guardas si disparabas sin silenciador o realizabas cualquier otra acción poco discreta.
Ambos títulos introdujeron en el género de acción el concepto de enfrentamiento indirecto que, en contraposición al tiroteo puro y duro, favorecía el sigilo para infiltrarse con la máxima discreción en las instalaciones del enemigo. Fue entonces cuando se sentaron los cimientos del éxito de la serie (tanto en el plano visual como de la mecánica de juego: las conversaciones en el radiotransmisor CODEC de Snake, las enormes armas mecánicas de Metal Gear que dan nombre al juego y el característico signo de interrogación que aparece sobre tus enemigos cuando te detectan), del que también gozaron las historias sucesivas y no solo Solid Snake, sino muchos otros personajes inolvidables del universo Metal Gear.
A pesar de la buena acogida que tuvieron estos títulos, el portaestandarte de Konami tuvo que esperar hasta su bautismo de fuego en PlayStation para convertirse en toda una sensación mundial...
"¿Metal Gear? ¡No puede ser!"
Metal Gear no reaparecería en ninguna de las principales plataformas hasta 1998, año en el que PlayStation recibió la agradable visita de Metal Gear Solid, donde la mecánica de juego propia de sus antecesores se fundía por primera vez con el mundo en tres dimensiones. Snake, ahora un soldado retirado, adoptó entonces la apariencia física que todos guardamos en nuestra retina, aunque con algunos años de menos.
Kojima, quien gracias a las mejoras brindadas por esta nueva tecnología podía dar rienda suelta a su imaginación y a su gran facilidad para innovar la mecánica de juego, se dedicó a desarrollar con mayor detalle la historia que acompañaba a la acción en pantalla. Las conversaciones por radiotransmisor CODEC, amén de ofrecerte pistas, jugaban un papel predominante en la trama, e incluso rompían la barrera narrador-espectador para reprenderte por no guardar la partida con suficiente regularidad, mientras que las nuevas variantes te colocaban ante un abanico más amplio de situaciones, que iban desde la tortura hasta tiroteos en primera persona, pasando incluso por ingeniosas batallas contra enemigos finales en las que había que cambiar el mando de puerto.
Metal Gear Solid fue un éxito rotundo, del que se vendieron más de seis millones de copias en todo el mundo y cuya influencia resonó fuertemente en el sector, que se apresuró a desarrollar títulos similares. Pero no fue hasta la llegada de su continuación cuando los jugadores pudieron volver a disfrutar de una exquisita combinación de sigilo, producción cinematográfica e innovación.
"Solid Snake, el guerrero perfecto"
Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty se coló en PlayStation en 2001 con una inteligencia artificial mejorada basada en equipos, mayor arsenal y variedad de movimientos, así como unos gráficos grandiosos que cosecharon mil y una alabanzas por su realismo cinematográfico. Sin embargo, lo más sorprendente fue que en la mayor parte del juego no interpretabas a Snake, sino a un agente bisoño de FOXHOUND conocido como Raiden, que servía a modo de enlace entre las principales líneas argumentales que incluían pruebas de control, libre albedrío y realidad frente a percepción.
Huelga decir que esta nueva entrega también ofrecía momentos memorables de juego como complemento a esta introspección sociopolítica. MGS2 gozaba de escenas de valor incalculable y de confrontaciones tan originales como las de su antecesor, donde el ingenio era un requisito fundamental.
Metal Gear Solid 2 superó las ventas de la entrega anterior y dio lugar a Metal Gear Solid 2: Substance, una versión actualizada con ligeras modificaciones y nuevas misiones, que vendría a ser la heredera espiritual de Metal Gear Solid: Integral, que hizo lo propio con Metal Gear Solid en PlayStation.
"La serpiente muda de piel"
Metal Gear Solid 3: Snake Eater fue la continuación de Sons of Liberty que llegó a nuestras manos en 2005 y sirvió de prólogo cronológico a la saga completa. Una vez más, tanto Konami como Kojima jugaron con las especulaciones e hicieron pensar a algunos que volveríamos a controlar a Solid Sanke, cuando en realidad a quien encarnamos fue a Naked Sanke (alias Big Boss), la matriz genética de Solid Snake y sus némesis consanguíneas, Liquid y Solidus, todos ellos clones de Big Boss. En este título, ambientado en 1964, Snake Eater continúa la historia de Big Boss como operador de campo para la unidad FOX, de reciente formación, y se narran algunos de los sucesos que originarían el enfrentamiento con su protegido Solid Snake en el primer título Metal Gear.
Aunque conservaba su mecánica de sigilo, su actitud irreverente ante la barrera narrador-espectador y una presentación insólita, el camuflaje (posible gracias a los distintos uniformes y la pintura facial) era esta vez la clave para pasar desapercibido en medio de la selva. El combate cuerpo a cuerpo adquirió mayor importancia y, detalle original donde los haya, en momentos puntuales Snake necesitaría servirse de la flora y la fauna para sobrevivir, ya que la caza y la recolección serían fundamentales a fin de evitar problemas como falta de puntería y dolores estomacales. Todo ello sin olvidar la divertidísima aparición de monos a lo Ape Escape en el minijuego Snake vs. Ape. Déjate de preguntas y disfruta.
"En una caja de cartón, me siento como Pedro por su casa"
Al igual que MGS2, Snake Eater tendría también su versión retocada y extendida con Metal Gear Solid 3: Subsistence, que incluía una modalidad online de combates a muerte para un máximo de ocho jugadores, mientras que PSP también tendría su premio en forma de Metal Gear Acid y Acid 2, publicados en 2005 y 2006, respectivamente. Estas historias secundarias, rebosantes de funciones multijugador, adoptaron un enfoque más basado en la estrategia por turnos y en las batallas con cartas intercambiables que en el sigilo.
Pero no fue hasta 2007 cuando se retomó la trama original de MGS3, año en el que PSP acogió en su catálogo a Metal Gear Solid: Portable Ops, que volvía a dar la bienvenida a Naked Snake seis años después de los acontecimientos de Snake Eater. Konami volvió también a las raíces del juego al deshacerse de la estrategia con cartas intercambiables propia de Acid y recuperar el estilo de acción que dio forma a los títulos de PlayStation y PlayStation 2, aunque con una mecánica de juego basada en equipos de cuatro unidades.
Un modo multijugador inalámbrico y un pack de expansión independiente (Portal Ops Plus, publicado en 2008) pusieron la guinda al pastel de Metal Gear en PSP, plataforma a la que Konami prometió más sorpresas en el futuro.
"La guerra ha cambiado..."
Lo que nos trae al momento actual. Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots supone la primera aventura de la saga en PlayStation®3 y la última de nuestro héroe, Solid Snake. Aquejado de vejez prematura por causa de la clonación, la odisea de Snake llega a puerto en Guns of the Patriots, el que será su último título de Metal Gear, independientemente del futuro de la saga.
A pesar de ello, todo apunta a que su aventura finalizará con una gran traca final, ya que MGS4 incluye un sinfín de elementos mejorados de todas las versiones anteriores en PlayStation, así como la opción de juego en primera persona, y Snake utiliza un vanguardista traje de camuflaje para pasar desapercibido en cualquier entorno, se aprovecha de un sistema renovado de combate de corta distancia y se sirve de un artilugio robótico para tareas de comunicación y reconocimiento.
Dado que la edad y la degeneración celular no solo causan estragos en el aspecto físico, la mecánica de juego vendrá determinada en gran medida por dos nuevos indicadores en pantalla que mostrarán el nivel de estrés y de fortaleza psíquica. El primero aumentará su eficacia en el combate, aunque a expensas del agotamiento mental y del derrumbe físico posterior. Por su parte, el segundo mostrará cómo responde mentalmente a la situación en el campo de batalla, y tanto su capacidad como su precisión se verán mermadas lentamente por la intensidad del combate.
A las penas, puñaladas
Es posible que las aventuras de nuestro agente secreto favorito estén a punto de concluir, pero la historia (y el futuro) de Metal Gear va a seguir dando mucho de que hablar. Y, a diferencia del legendario protagonista de Kojima, te va a costar mantenerte callado.
¡Larga vida a Solid Snake y Metal Gear!
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| Fecha de publicación: | 10/06/08 |
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| Categoría: | Reportaje |

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