La terrorífica serie de horror y supervivencia de Konami llega en formato cinematográfico con la versión doméstica de la escalofriante película de Christopher Gans.
En un momento en que los estudios de Hollywood tratan de obtener beneficios a costa de nuestro querido sector videolúdico, resulta toda una bocanada de aire fresco encontrarse con una película basada en un videojuego que no consta exclusivamente de acción hasta hartarse y chistes malos. Silent Hill refleja el suspense sabiamente dosificado y el terror descarnado de la serie de horror y supervivencia que Konami nos lleva ofreciendo en los últimos siete años, y constituye una introducción inteligente, terrorífica y bien realizada al mundo distorsionado que una vez fue un tranquilo pueblo minero de Estados Unidos.
Cuando las salidas sonámbulas de la pequeña Sharon Da Silva (Jodelle Ferland) empiezan a resultar peligrosas, su desesperada madre, Rose (Radha Mitchell, de Descubriendo Nunca Jamás y Pitch Black), se lleva a Sharon para seguir la única pista que posee: las murmuraciones de su hija acerca de un lugar llamado Silent Hill. Una vez allí, Rose y el poli Cybill Bennett (Laurie Holden, de Los Cuatro Fantásticos y The Majestic) se sumergen en un mundo de pesadilla repleto de criaturas semihumanas, muerte y sufrimiento inenarrable, un escalofriante mundo que resultará muy familiar a los aficionados a los videojuegos.
La colina tiene ojosEl director, Christophe Gans (El pacto de los lobos y Crying Freeman), ha realizado un magnífico trabajo a la hora de trasladar el espíritu de Silent Hill a la gran pantalla. Todo está ahí: sus escenarios eternamente nublados, la advertencia de criaturas cercanas en forma de interferencias estáticas y la característica visión del mundo limitada al alcance de una linterna. Asimismo, las dos protagonistas femeninas, unas relativas desconocidas, han brindado sendas actuaciones excelentes, en las que reflejan toda la desesperación y determinación de una madre angustiada, y el coraje y sacrificio de una valiente policía.
Los actores secundarios también están a un gran nivel, como Sean Bean (Plan de vuelo y El señor de los Anillos), que interpreta al desconsolado marido de Rose, y Alice Krige (Star Trek: Primer contacto), que se mete en la piel de la psicótica alcaldesa de Silent Hill, Christabella, que desencadenará una auténtica pesadilla.
Los efectos especiales también producirán más de una noche de insomnio, ya que la combinación de imágenes creadas por ordenador y un excelente maquillaje ha dado como resultado algunas secuencias que se quedarán grabadas en nuestra mente. El filme tiene la categoría de cine para adultos, lo que no es de extrañar en absoluto, ya que presenciaremos escenas en las que criaturas quemadas acechan en las sombras, Cabeza de pirámide arranca la piel de una persona indefensa, o la víctima de un sacrificio grita desesperadamente mientras arde hasta la muerte. Al igual que el juego, Silent Hill no está pensada para la gente aprensiva o escrupulosa.
Silencioso como una tumbaLa película también tiene sus fallos y, como ya pasó con los videojuegos de Konami, algunos espectadores pueden considerar su desarrollo algo lento, mientras que otros pueden considerar excesiva la eterna presencia de niebla y oscuridad durante más de dos horas. Pero guste más o menos, los aficionados a los juegos no podrán por menos de aplaudir el esfuerzo de Gans por ofrecer el género de horror y supervivencia a un público más amplio. Los no jugadores, por su parte, se encontrarán con una película de terror inteligente, inquietante y original que podrán añadir a su colección.
La versión de DVD incluye un magnífico y amplio documental sobre cómo se hizo, que explica muy bien lo que Gans estaba tratando de conseguir con esta producción y por qué eligió a cada uno de los actores. Asimismo, el documental revela ciertos aspectos de los inquietantes efectos especiales y muestra a algunos de los 'monstruos' descansando entre las tomas, lo cual tiene un aspecto incluso más retorcido que la propia película...